lunes, 11 de mayo de 2009

Las noticias de la guerra,
El frío y calor excesivo,
Los discursos de los demócratas.
Las malas canciones,
Las noches sin luna,
El tráfico de mediodía,
Las muertes imprevistas…
Inadmisibles, injustas.
La ausencia de amigos,
Andar sin dinero,
Nuestra patria tan pobre;
Nuestra tierra tan triste.
La desesperanza globalizada,
El cinismo televisado,
Las historias oficiales,
La tala de los árboles.
El exceso de nostalgia,
El maltrato, La indolencia,
La malquerencia, etc, etc.


Todo eso, Son cosas que puedo soportar,
Porque aqui es el mundo,

Donde tú estás.
Tuyas,
Sí, estas letras son tuyas.
Aprópiate de ellas,
Tal vez remuevan algún recuerdo.


Finalmente están aquí;
Con remitente y sin destinatario…

Renuncio


No soy lo que la gente normal desea,
Por eso he llegado hasta aquí.

No soy el niño bueno, obediente,
Que saldrá con tuxedo para casarse.

No quiero.
Renuncio al rol establecido sobre mi persona.

Me rebelo.

Yo elijo a quien amar;
El color de mis ropas,
La hora de salida,
A quien quiero escuchar.

Deshecho la mayoría de palabras cursis,
Por eso te digo que eres mi
“cosa favorita”.

Lo siento madre.
No cumplo con tú sueño dorado;
Debes de sufrir mucho al ver como todo mundo,
Sigue sus destinos marcados y tradicionalismos.

Lo sé. Lo siento;
Pero no por mí, sino por ti.
Has de sufrir mucho al verme vivir la vida que quiero;
Sin que me importe lo que la gente piense de mí.

No quiero ir a misa, ni rezar más padres nuestros...

Renuncio.
Te miro, y con sólo mirarte,
me entran unas ganas de…

Medirte los dedos, Contarte las pecas
Pintarte lunares, Estirarte los brazos,
Y después envolverme en ellos.
Hacerte reír, Tocarte la punta de un dedo,
El codo, la rodilla, la muñeca,
Lo que sea, pero tocarte.

Inventarte historias.
Que se haga de noche,
Que me cuentes tus sueños.
Hacerte cosquillas, Ir al cine.
Verte caminar, Escuchar tus pasos;
Desenredarte el cabello a punta de besos.
Mirar las estrellas, Suponerte e imaginarte,
Hasta el agotamiento de los tiempo…
Sólo para mí.
Besarte como si nunca te hubiera besado, olvidando lo aprendido en el beso anterior.

Recorriendo, abriendo, respirando a destiempo, ahogándome en medio de un mar azul.
Muriendo y renaciendo bajo tu mirada; Susurrando historias de amor y desamor que lloran y se alegran en un nuevo beso.

Besarte hoy,
Y sobrevivir todas las noches en un solo beso.
Besarte ahora,
Y darte ahora, en un solo beso, todos los besos.
Mucho debo besarte hoy,
Porque recostado en tu boca, no hay mañana.
Tengo que escribir de ti.
De tus rostros,
De todos tus nombres,
De lo que no tocaste.


Tengo que escribir de ti.
La memoria es tan frágil;
El tiempo la hace pequeña,
Lejana, imaginaria, a veces
Quizá sin proponérselo
Frívola y traicionera.

Tengo que escribir de ti.
Te gustaba la noche,
Temías al frío, la soledad
Las calles vacías, la melancolía;
Te aferrabas a las palabras.


Tengo que escribir de ti.
De la forma en que me mirabas cuando dormía;
De tu respiración en el silencio.

Tengo que escribir de ti.
Porque el tiempo muerde,
Y las horas escurren entre mis manos

Lo siento.
Pero, tenía que escribir de ti.

Tus Ojos

He descubierto
Lo que habita en tus ojos;
Una noche para dormirse en ella…
¡Y no volver a despertar!

sábado, 9 de mayo de 2009

¿Coger o no coger?
...
¡Esa es la cuestión!

-Guilian Cheiksprears-
¡Dijiste que nunca
Habías sentido un temblor!


Pero…

¿Entonces qué fue lo que manifestaste aquella vez,
Cuando deslicé mis dedos en tu espalda?
La falsa sonrisa cuelga de tu rostro,
Justo cuando la necedad te orilla a fingir soberbia.

[La soberbia nos vuelve necios]

Ahora presumes fortaleza.
Y la vida sigue;
Y eres feliz...

Pero, Cuando caigas y te rompas,
Tendrás que lamer las heridas atreves de tu máscara;
En el mudez de tu glamuroso “nuevo yo”.

Espero.

De pronto me refugio en fantasías,
Que implícitas fermentan sueños y anhelos.


[La suposición es fatal, lo sé]

Mientras tanto,

Sigue echando de menos aquellos tiempos;
Los momentos, nuestros espacios…


Ahí sí; Espero....

jueves, 7 de mayo de 2009



Porque cada día,
Es una nueva ocasión de volver a intentar.

Como la culebra…
¡Tiro la piel y recomienzo otra vez!

Yo no sé
Si mis ojos se parecen al mar.
Pero, dentro guardo un horizonte,
Muchísimo más grande que tu recuerdo.
Esta es la última vez,
Que peco comiendo prójimo;
Sin darme tiempo de saborearlo.
Tengo ganas...
De aventarte a una piscina sin fondo.
Y verte...
Ahogarte en tus propios miedos.