La falsa sonrisa cuelga de tu rostro,
Justo cuando la necedad te orilla a fingir soberbia.
[La soberbia nos vuelve necios]
Ahora presumes fortaleza.
Y la vida sigue;
Y eres feliz...
Pero, Cuando caigas y te rompas,
Tendrás que lamer las heridas atreves de tu máscara;
En el mudez de tu glamuroso “nuevo yo”.
sábado, 9 de mayo de 2009
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