Las palabras no se habían marchado, estaban cubiertas de polvo en algún lugar debajo de la cama. También el deseo, ese quizá se escondió en mi ombligo (cuando era niño, ahí quería esconder la luna).
Tú eres mi mejor poema, tú eres el dueño de casi todas mis palabras. A veces se me olvida que este jardín nació por ti. Que las palabras volvieron aquel invierno cuando escuchaba tu voz por las mañanas, que fuiste tú el que encendió mi cuerpo y lo lanzó al espacio como un cometa.
Tu nombre, más que poesía, es un sortilegio en la noche más profunda... en el cielo más abierto.
1 comentario:
"tú eres el dueño de casi todas mis palabras"
¿¿¿???
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