viernes, 5 de junio de 2009

En tardes como ésta
Eran nuestros pasos andando
En esa ciudad

Mejillas rosadas del frio
-Caricia del viento-
Buscando refugio en algún café

[Qué gratas las horas que no existen
En la inconsciencia de los amantes]

Eran nuestros pasos
Dejando huellas muy juntas,
Deteniéndose bajo el resguardo
De aquella techumbre gris
Ante un diluvio de besos
Calientes y mojados

Eran nuestros pasos
En tardes como ésta,
Cuando teníamos el tiempo
El frío y la inconsciencia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

no mames wey, esta poca madte este. es mi fvorito de los que acabas de subir wey.

cuideselo. xavier.